Amar a los 40

Un tiempo de nostalgias,
las más puras
la verdad de los recuerdos siempre buenos.

Llegar a los cuarenta
con la frente en alto
los errores redimidos
y la conciencia tranquila.

Un tiempo de mirarse
altivo y con motivos
saberme de viento
abrazando las sonrisas.

Y pasan algunos años
y los cuarenta crecen
de a poco y con desvelos.

Reconociendo sus dudas
mientras deshacen laberintos.

Una noche y llega como brisa
y mis ojos se asientan a todo su infinito.

Y mi ilusión se alivia
y todo late en su presencia.

Hay paz en su voz,
se mecen las palabras
y apacigua los temores.

Las promesas vienen
y amanecen los nuevos segundos
en plenitud y armonía.

Amar a los cuarenta
como también lo hiciera
con la emoción intacta
y la razón tranquila.

Andar y ser suspiro
y en cada cercanía
rendirse al pulso
del amor perfecto.

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