GÉNESIS

Érase una vez
traviesa y pura
pelo enmarañado y cicatrices.
 
Ímpetu de conquistar el mundo
y el brillo necesario en la mirada
para descifrar los enigmas del viento.
 
Érase una infancia entre los bosques
con sonido de ranas y aguaceros
y en tu diáspora del valle hasta los llanos
pudiste llenar tus recuerdos de paisajes.
 
Carcajadas de niñez desprevenida
más atenta y con asombro al descubierto.
 
Y así, pequeña ciudadana del trópico inmenso
grabaste tu memoria de festejos y aventuras,
y sellaste entre árboles y arroyos la nostalgia buena.
 
Érase, el naciente amor
y el génesis de la fuerza de mujer
que justo en el ahora hace brillar toda tu hermosura.

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