PENDIENTES

Un libro sin fronteras,
una canción prohibida,
dos plegarias enlazando insinuaciones
y el rito equilibrando las columnas.
 
Trece árboles en coro
(un bosque potencial en mis montañas)
una Odisea en tierra firme
que bendiga los frutos de toda mi labranza.
 
Una eternidad abrazando mar y cielo
superando la esperanza y las promesas
mientras atardece lentamente en mis mejillas.
 
Una cabaña en el centro de un templo
cubierto de helechos y flores de montaña
para sentarme a describir el laberinto.
 
Una soledad en par y acompañada
esperando que la vida se detenga
y en la cima de los días…
sonreírle al universo
habiendo cumplido todos mis pendientes.

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